“Para soltero nací, hasta grande dudé, luego me convencí. Solitario. Aunque motoquero, bien vestido y perfumado. Esporádico, agradable y aparatoso, simple pero profundo, hostil y amigable, espontaneo y escurridizo. Adosado a una verdad incontenible, el deseo que brota se oculta como magma de un volcán activo, caliente y explosivo. Son alguna de las cosas; intimidades ocultas de poco interés ajeno pero me definen creo yo.”
Aunque sutil el atrevido, diciendo con palabras concretas se promovió de rango su confesión haciendo avergonzar a los amigos, reír a los enemigos y forzar al más querido.
Luego de esto el autor decidió y prometió callar, su sinceridad no era bienvenida por nadie, estaba atrapado en un mundo sin salida. Convencido y aún reacio forjó su lecho bajo otro techo y por los días se mostró contento, aunque… ya no sabíamos si era cierto. Su promesa seguía en pié, nadie lo había descubierto.