Por eso amo a la noche, pues es ahí cuando los privilegios de
la mente despabilada escabullen hasta lo más profundo de la mente y luego
rebotan como destellos veloces y se fugan rápidamente a un mar de olvidados más
aún si no se busca retenerlos. Luego encontrar la gota en ese mar se vuelve
imposible y el deseo frustrado del recuerdo no recordado se vuelve casi
irritante, mejor dejarlo atrás y estar más atento o más dispuesto para el
próximo, quizás de ahí surjan las ideas de la primera célula del nuevo
pensamiento, maduración mental alguien dirá, pero no sé si sea correcto. Creo
que una de las cosas más interesantes de nuestra vida es que nuestro cerebro
aprende constantemente, se pregunta y se reformula, cambia su percepción aún
del pasado; modifica criterios de entender y métodos de preguntar. Qué cosa
fascinante, que suerte tenemos…
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