28 oct 2011

El Flash


Por eso amo a la noche, pues es ahí cuando los privilegios de la mente despabilada escabullen hasta lo más profundo de la mente y luego rebotan como destellos veloces y se fugan rápidamente a un mar de olvidados más aún si no se busca retenerlos. Luego encontrar la gota en ese mar se vuelve imposible y el deseo frustrado del recuerdo no recordado se vuelve casi irritante, mejor dejarlo atrás y estar más atento o más dispuesto para el próximo, quizás de ahí surjan las ideas de la primera célula del nuevo pensamiento, maduración mental alguien dirá, pero no sé si sea correcto. Creo que una de las cosas más interesantes de nuestra vida es que nuestro cerebro aprende constantemente, se pregunta y se reformula, cambia su percepción aún del pasado; modifica criterios de entender y métodos de preguntar. Qué cosa fascinante, que suerte tenemos…

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