9 feb 2012

Carta para un primo del norte


Que el norte se empeña en ser el malcriado, el maleducado niño que hace daño a los demás, sobre todo a los más débiles, y se cree por eso superior. Porque de este lado somos amables la gran parte, no buscamos peleas donde no nos corresponde, solo peleamos cuando defendemos nuestra casa. Tampoco patoteamos a nuestros vecinos, no somos un país enfermo, nos conformamos con la tranquilidad y una amistad prospera, no ponemos rastros de nuestra bandera en la ajena por ende. Aquí nos autoabastecemos, no necesitamos que nos compren nada, y no necesitamos nada que pueda salir de ustedes. Aquí nos da placer que el oro permanezca con la piedra, que los yacimientos esperen una generación más, y que existan nuestros hijos para eso. Es que también, lamentablemente, en parte subsistimos, aún siendo más ricos.
Es por tu orgullo y tu violenta personalidad que como te crees dueño de el medio de comunicación de mayor aporte a la humanidad, el resto de nosotros nos creeremos dueños de tu bandera, cambiando líneas, una por cada 100.000 muertos en tus manos, por heridas sangrantes y también estrellas por balas, una por cada lugar que hayas pisado sin ser invitado y con malas intenciones.
No gracias a esto tu imperio se derrumbará, tu sociedad de “sueño americano” desaparecerá, o esta vez sí será AMERICANO, y ya no habrá nadie que apruebe tus injusticias y tus delitos. Serán juzgados por sus representantes: su pueblo, quien siempre tendrá la razón. Quedarán aquí, pero se sentirán exiliados de la tierra, nadie volverá a hablarles jamás. 

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