A pesar de todo, las vueltas de la vida, algo nuevo siempre
está en vela por descubrirse, en mi caso siento como que volví a donde había
estado antes y me gusta más que cuando lo deje. Del ambiente habitual y de la
retirada quedaron recuerdos congelados, como estáticos, estos recuerdos
volvieron con mi regreso y cambiaron de fríos a calientes, de sucumbos a florecientes,
por que a donde volví, donde me hallé entonces me extrañaban, me extrañaban más
que cuando me fui, deseaban que regrese. La cálida cama me esperaba tendida, el
olor a comida a medio hacer bordeaba el entrepiso y desde mi cuarto olía a
cariño y a ternura, a recuerdo. La comida se tardó más de lo que esperaba, pero
en fin, el amor se sentó en la mesa y el ánimo de alegría de todos me dejo por
demás contento. Más de una larga hora de sobremesa nos puso al corriente, y
entonces me encontré desensillado, listo para descansar, calmo y contento. Ya
estaba en casa, ya era mi hogar. Como un niño di dos vueltas en la cama y dormí
profundamente cayendo en un sueño de reconciliación con mi alma, caritizandome
conmigo mismo, haciendo las paces con mis penas, curándome y acomodando mis
alegrías. Por fin en casa, que alivio, que placer.
PD: inventé una palabra en este texto
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